IMF

Apuntes generales

Tomàs Carreras accede al puesto de catedrático de Ética de la Universidad de Barcelona en 1912. El modo de trabajo que propuso partía de la realización de lecturas críticas y discusiones sobre las diversas interpretaciones de un tema propuesto por el profesor, para posteriormente redactar unas conclusiones. Por otro lado, cada uno de los alumnos realizaba trabajos de investigación personal sobre temas concretos que posteriormente eran expuestos y discutidos en público.

Sus clases fueron complementadas por otras iniciativas de “expansión de la cátedra”, como la organización de conferencias públicas, salidas de estudio, la organización de cursos complementariosy la creación del Archivo de Psicología y Ética Hispanas (1912).  Esta iniciativa se planteó como un proyecto de colaboración con todos los miembros allegados a la propia cátedra, tanto profesores como alumnos, que tenía como objetivo configurarse como un intento de aproximación científica a la comprensión de las realidades psicológicas y culturales de fenómenos individuales y sociales de la vida moral catalana.

En 1915 se crea el Arxiu d’Etnografia i Folklore de Catalunya (AEFC), como una sección especial de este mismo Archivo. Con el tiempo, el AEFC se organizó con independencia propia, absorbiendo buena parte de los medios dedicados a esta primera iniciativa.

Al margen de esta labor investigadora y docente, Tomàs Carreras concebía la Universidad como “un organismo vivo en constante comunión con el espíritu del país”, lo cual le llevó a dirigir y colaborar en diversas iniciativas académicas y sociales. Participó en cuestiones capitales de su tiempo, como el ambicioso programa de reforma de la autonomía universitaria llevada a cabo por el ministro César Silió entre 1919 y 1922. Asimismo, fue el principal precursor de la restauración de las becas para escolares y la organización del Colegio de Becarios de la Universidad de Barcelona.

Tras su exilio durante la Guerra Civil Española (1936-1939), Tomàs Carreras retomó sus labores como catedrático de la Universidad de Barcelona hasta su jubilación en 1949. En esta última etapa continuó siendo una figura importante para el panorama universitario y cultural catalán, participando en diversas iniciativas como la constitución de la Delegación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Barcelona. Durante los últimos años de su vida, continuó desarrollando su labor investigadora en el seno de esta institución.